Hélice de Proa

Las hélices de proa nacieron como un recurso para ahorrar dinero y tiempo al no tener que quedar varados anet un imprevisto o llamar a un remolcador. Primeramente fueron implantadas solo en barcos de gran calaje, luego a yates y otras embarcaciones de mediano tamaño y ahora mismo no es extraño ver barcos pequeños, como veleros, con una hélice de proa instalada.

Hélice de Proa

Helice de Proa

Las hélices de proa se parecen mucho a los propulsores convencionales, en formato más reducido y con la diferencia de que el eje de giro es transversal al sentido de la marcha del barco.

Actualmente los distintos fabricantes disponen de muchas soluciones para adaptar sus distintos modelos a prácticamente cualquier tipo de carena facilitando cada vez más los atraques y las abarloadas a los muelles.

Dos son las ventajas fundamentales de las hélices de proa, por un lado, nos permiten la maniobra en lugares estrechos, complicados y, sobre todo, en amarres desconocidos. Por otra, no nos veremos afectados por las corrientes o por el efecto del abatimiento producido por el viento a la hora de realizar la maniobra. También podríamos añadir una tercera ventaja, nos podemos olvidar de los efectos evolutivos que producen en el rumbo la combinación de la hélice, timón y arrancada cuando estamos realizando las maniobras tanto en lugares estrechos como en los amplios.

¿Dónde comprar una hélice de proa?

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Instalar una hélice de proa no es precisamente un lujo. Disponer de una hélice de maniobra en proa hace mucho más fáciles los movimientos laterales de la proa de la embarcación, tan a menudo difíciles de controlar por el viento o las corrientes. Sin embargo, es importante recordar que debido al alto consumo de los motores eléctricos de las hélices de proa, es aconsejable su utilización únicamente durante unos segundos para acabar o empezar una maniobra.